jueves, 15 de octubre de 2015

Aimee Mullins y sus doce pares de piernas
Aimee Mullins, catalogada como una de las 5 mujeres más bellas de la revista Peoplees, es una joven de 39 años de edad, nacida en Pensilvania, Estados Unidos.  Nació con un padecimiento llamado Hemimelia peronea   o lo que los expertos traducen como  ausencias congénitas que pueden afectar a los huesos largos de las extremidades.  Dicho padecimiento le llevó a perder ambas piernas con tan solo un año de edad.
Sin embargo, esta condición ha representado para la atleta, modelo, analista y actriz un gran reto personal. Dicho reto se sustenta primordialmente en la confrontación de lo que muchos conciben como belleza.
Como es de nuestro conocimiento existen cánones de bellezas que históricamente han configurado el comportamiento social en las diferentes culturas. Desde esta perspectiva, los investigadores o estudiosos del ideal estético resumen que tanto la belleza femenina como la masculina se basaban en la simetría, según la cual un cuerpo es bello cuando todas sus partes son proporcionadas a la figura entera. Ahora bien, hay sensibles diferencias entre el ideal femenino y el masculino debidas, claro está, a la concepción cultural.
Es así como Aimee Mullins, con su inusual pero imponente presencia cautiva a su audiencia, dejando ver que la Belleza es una noción abstracta ligada a numerosos aspectos de la existencia humana. Es decir, la belleza no sólo se reduce a un par o doce pares de piernas bien delineadas, robustas y/o sexys. La belleza se cristaliza en la verdadera esencia del ser. Un ser auténtico capaz de asumir riesgos a pesar de las limitaciones del entorno, e incluso de las limitaciones o condiciones personales.
Dedico estas líneas a la fortaleza y sensibilidad de una mujer que supo aprovechar con audacia e inteligencia las bondades de las nuevas tecnologías, específicamente de la medicina prostética, como así lo refiere Mullins, para mostrar al mundo una nueva manera de percibir lo que convencionalmente se considera como hermoso o atractivo.
En palabras Aimee Mullins el reto no sido competir en los X Juegos paralímpicos de Atlanta, ni desfilar en las pasarelas londinenses para el diseñador Alexander McQueen luciendo prótesis de madera o portar  un traje de novia con botas de cristal para un largometraje de Matthew Barney, el reto en esta sociedad de avanzada es reconocernos como humanos, como seres sociales y superar nuestro miedo al cambio.
Esp. Olga Goncalvez Boada.

Referencias

Tomado de: https://www.youtube.com/watch?v=SZkSF-BWgHs

viernes, 9 de octubre de 2015

Sociedad del Conocimiento y Educación: Perspectiva Pedagógica
Ana Ayuste * Begoña Gros * Sofía Valdivieso

Reflexión N.1

El conocimiento tal y como lo describen Peter Drucker (1993) y Alvin Toffler (1990) representa en sí mismo la fuente del poder de más alta calidad y la clave para el cambio. Desde esta perspectiva es fundamental considerar dos dimensiones: la epistemológica y la ontológica.

La dimensión epistemológica, establece diferencias entre el conocimiento tácito y el explicito. El tácito referido a lo personal (vivencial), y el explícito al lenguaje formal y sistemático. La segunda dimensión, la ontológica, cuyo centro es el individuo; El conocimiento surge como una resultante de la interacción. 

A pesar de que los términos información y conocimiento con frecuencia se manejan como iguales, existe una marcada diferencia entre ambos. La información se refiere en términos generales a un flujo de mensajes, sin embargo el conocimiento es un proceso humano dinámico de justificación de la creencia personal en busca de la verdad. Sin embargo, tanto el conocimiento como la información son elementos relacionales. Berger y Luckmann (1966) afirman que al interactuar en cierto contexto histórico y social las personas comparten información, con la cual construyen un conocimiento social que conforma una realidad y ésta a su vez, influye en sus juicios, su comportamiento y su actitud. 

Es así como la denominada sociedad del conocimiento nos invita a construir prácticas educativas sistemáticas que posibiliten la transformación. En la actualidad, la gestión de los procesos de aprendizaje es más importante que la administración de los saberes (Innerarity, 2011). A esta reflexión agregamos que tal y como reportan Ayuste, Gros y Valdivieso (2012) lo específico de la sociedad del conocimiento es el aumento de la conciencia del conocimiento que no sé y de las zonas de incertidumbre. 

En la actualidad, el dominio de las TIC´s se ha convertido en una competencia básica que debe alcanzar cualquier individuo, dada la profusión y densidad de información que se manejan en las redes sociales. Y aunque contamos con un sinfín de datos, hechos,… lo relevante es aprender a articular el conocimiento. Es así como Freire y Villar (2009) nos invitan a innovar. Si bien la innovación educativa es un tanto compleja de administrar, es fundamental que los responsables de la gestión educativa flexibilicen sus prácticas y transformen el hecho educativo en un espacio atractivo para el discente, en donde las herramientas o medios tecnológicos sean simplemente eso, medios para la construcción de nuevos conocimientos. Este nuevo enfoque analítico en contraposición del enfoque tradicional centrado en el manejo de la información, garantizará sin duda redes de conocimiento mucho más significativas para cada uno de los actores comprometidos con la tarea educativa.  

Referencias 
AYUSTE, ANA; GROS, BEGOÑA Y VALDIVIESO, SOFÍA. “Sociedad del conocimiento. Perspectiva Pedagógica”. En: García Aretio, Lorenzo (editor) (2012). Sociedad del Conocimiento y Educación. Madrid: UNED. Pag. 17- 39. 
Tomado de: http://issuu.com/alfonso.df/docs/sociedad_del_conocimiento_y_educaci_n/1?e=0
FREIRE, J. Y VILLAR, D. (2009) Pensamiento de diseño y educación. El Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales de la UNIA. I+ Diseño. Revista Internacional de Investigación, Innovación y desarrollo en Diseño, 1: 68-72.
INNERARITY, D. (2011) La democracia del conocimiento. Por una Sociedad inteligente. Barcelona, Paidós.
NONAKA, IKUJIRO y TAKEUCHI, HIROTAKA (1999). La organización creadora de conocimiento. México, Oxford.